Nuestro Lema para este Año

“Porque nuestro Dios, en su gran misericordia, nos trae de lo alto el sol de un nuevo día, para dar luz a los que viven en la más profunda oscuridad”.

Lucas 1:78-79

Reflexión Bíblica del Día

20/12/2019

Navidad es la memoria del momento donde Dios se hizo hombre para dar luz a los que viven en la más profunda oscuridad...

Conocemos esa experiencia en nuestra historia personal, donde parece que todo, el presente y el futuro, es sólo oscuridad, noche, tristeza, temor, preocupación, dolor. Por otro lado, los diarios y los noticieros nos traen ejemplos de esa “más profunda oscuridad” de cerca y de lejos, en nuestro país y en el mundo: violencia, corrupción, abuso, soberbia, muertes, guerras. A veces podemos tener cierta responsabilidad de que ahora todo parezca oscuro, hemos tomado decisiones y caminos equivocados. Pero muchas veces estamos en la oscuridad porque otros han apagado las luces de nuestras vidas.

Ese es precisamente el escenario que Dios en su misericordia eligió para venir. La palabra “misericordia” no es un término que usamos en nuestro lenguaje cotidiano. Prácticamente lo usamos exclusivamente en los cultos o en nuestras oraciones y generalmente respecto de Dios. La versión popular de la Biblia trata de traducirla con “amor”, que es una palabra más familiar, pero que también sufrió una suerte de inflación de sentido: Amo a mi perro, amo mi trabajo, amo a mis hijos... Para mí que la palabra misericordia es irreemplazable. Preguntémonos entonces: ¿Qué significa la palabra misericordia? En hebreo tiene la misma raíz que la palabra que significa el ‘vientre materno’. Misericordia es entonces un sentimiento “entrañable”, profundo, que involucra todas las fibras del ser como es ese sentimiento de una madre hacia el hijo o hija que lleva en su vientre. Cuidado, preocupación, protección, ternura, esperanza, todo eso y mucho más está metido allí, verdad? Eso es lo que Dios siente por nosotros, por todos los seres humanos. ¡Es una imagen maternal la que expresa el sentir más profundo y “entrañable” de Dios hacia sus seres humanos!

Dios decide visitar a sus seres humanos. No decidió desde su razón hacer una visita de inspección, una evaluación. No se trata de una visita fugaz, una visita de cortesía, donde se habla sobre cosas superficiales. Cuando Dios “visita” a su gente en Jesucristo, no viene para echar un vistazo sino ¡para quedarse! En un establo, en un pesebre nace el Hijo de Dios. Allí donde las personas tocan fondo. ¡Qué increíble acto de solidaridad divina!

Un nuevo día... Los que en algún momento hemos pasado la noche al lado de la cama de un ser querido enfermo, sabemos lo que significa el amanecer, los primeros rayos de sol. Esperanza. Aliento: lo peor ya pasó, la oscuridad amenazante de la noche. El regalo de un nuevo día. Cuando Jesús viene al mundo, eso significa que lo peor ya pasó, la oscuridad amenazante de la noche de nuestras vidas. Él viene para quedarse.

¿Querés que se quede? Ojalá. Porque entonces podrás vivir con la certeza de que “lo peor ya pasó, la oscuridad amenazante de la noche de nuestras vidas” y que la aurora no puede detenerse.