Nuestro Lema para este Año

“Porque nuestro Dios, en su gran misericordia, nos trae de lo alto el sol de un nuevo día, para dar luz a los que viven en la más profunda oscuridad”.

Lucas 1:78-79

Reflexión Bíblica del Día

19/02/2020

Acepten el yugo que les pongo, y aprendan de mí, que soy paciente y de corazón humilde, así encontrarán descanso. (Mateo 11:29)

 ¿Qué!? ¿Una carga más? Ya son demasiadas las cargas que debemos soportar, ¿verdad?

Hoy día que se usan tractores en los campos, y ya no sabemos bien qué es un yugo. Es un armazón de madera pesada que se le ponía a la yunta de bueyes para que tiren un carro o un arado. No se hacían yugos de madera balsa. Eran pesados, y los bueyes “agachaban el lomo” bajo ese peso. Así el yugo quedó como sinónimo de carga pesada, prisión o atadura. Se le pone a un animal para manejarlo mejor, para que esté sujeto a la voluntad del dueño y para que camine a donde éste lo quiera. A la fuerza, el buey aprende paciencia y humildad. Y no cualquier buey sirve para el arado. Entonces a uno le parece que “yugo” y “descanso” no pueden ir juntos. Jesús debería decir: Acepten el yugo que les pongo ... así encontrarán - ¡cansancio! Pero el versículo no está bien traducido. Así parece que Jesús nos pone una carga más sobre nuestros hombros ya cargados hasta el límite de nuestras fuerzas. La traducción correcta sería: “Acepten MI yugo”, o sea: “reemplacen  el yugo que llevan, por el mío. Cada cual lleva su yugo: cámbienlo por el mío”. ¡Nos está ofreciendo un trueque! Nuestro yugo por el suyo. ¿Cómo puede ser? Posiblemente Jesús se refirió a que muchas veces nos hacemos la vida muy pesada por nuestra falta de paciencia y humildad. O sea por nuestra impaciencia y soberbia. Queremos tener el control de todo y que sea a nuestra manera y en nuestros tiempos: eso es un yugo que produce cansancio y que además – es en vano. No podemos controlarlo todo y las cosas no se dan en nuestros tiempos. “Acepten mi yugo, o sea reemplacen su yugo que es pesado por el mío, porque el mío es liviano”.

El yugo de Jesús y el mismo Jesús vienen en un mismo paquete. Nunca va separado lo que nos pide de lo que nos da. Su yugo es liviano, no porque sea poca cosa lo que pide, sino porque Él está en el mismo yugo. Él y yo, él y vos forman una yunta. Y no nos quepa duda que Él es el que lleva la carga más pesada. Por eso, aceptar el yugo de Jesús es encontrar descanso. No caben dos yugos sobre nuestras espaldas. Es SU yugo o el NUESTRO. ¡Qué increíble es ese Señor! La carga que nos impone es – que dejemos nuestras cargas sobre Él. Te invito a acceder a ese trueque. Y en medio de las mil cosas que te preocupan, encontrarás descanso.

Pastora Karin Krug